Capítulo I
Nuestra Historia
El sol sale y se pone más o menos igual todos los días. Casi todas las mañanas llegan sin mayor consecuencia. Uno se despierta, sigue con su vida, sin saber jamás cuál día ordinario podría cambiarlo todo.
Y entonces, en un día por lo demás insignificante, despiertas y te encuentras con tu destino.
Para Alejandra y David, ese día comenzó con un cambio de horario.
El año escolar ya había empezado. Un cambio en el horario de orquesta de Alejandra modificó la forma de su día y la ubicó, unas mañanas tarde, en una clase de geometría de décimo grado.
Ningún timbre sonó distinto. Ningún gran anuncio cósmico marcó la ocasión. La mañana siguió exactamente como suelen ser las mañanas, indiferente al hecho de que dos personas que un día construirían una vida juntas acababan de entrar al mismo salón.
Una primera intersección
Una cosa se movió, y luego otra, hasta que dos vidas que habían viajado por separado llegaron al mismo punto.
Geometría
Entre risas y chistes internos, pasaban los días aprendiendo sobre puntos y rectas, vértices y ángulos, las reglas invisibles que determinan dónde se encuentran las cosas.
Mientras tanto, iban construyendo, sin prisa, una demostración que tardaría años en completarse.
Por ahora, simplemente se estaban haciendo amigos.
Y en algún rincón de esa amistad vivía la posibilidad silenciosa de algo más.
Con el tiempo, sus vidas se alejarían la una de la otra y volverían a ser, casi por completo, suyas.
Los años por venir
Porque la vida, después de todo, rara vez se interesa por las líneas rectas tanto como la geometría quisiera hacernos creer.
Pero toda demostración tiene que empezar en algún lugar.
La suya comenzó aquí.
25.8473° N, −80.37948 W
07 / 01 / 25